sábado, 3 de septiembre de 2011

Esdras 3 & 4


Ya vimos que los que regresaron a Jerusalén fueron pocos.  Lo mismo sucede con las “sendas antiguas”—sólo un remanente vuelve a ellas.

El retorno de los judíos a la Tierra Prometida lo hicieron en tres olas:

1.  Retorno con Zorobabel
2.  Retorno con Esdras
3.  Retorno con Nehemías

1.  Primer Retorno:
El líder del primer retorno fue Zorobabel, acompañado del sumo sacerdote Jesúa (o Josué).

Luego de establecerse, lo primero que hicieron los retornados fue construir el Altar del Holocausto. 
(Esdras 3:1-2)  Cuando llegó el mes séptimo, y los hijos de Israel estaban ya en las ciudades, el pueblo se reunió como un solo hombre en Jerusalén.  (2)  Entonces Jesúa, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Salatiel, con sus hermanos, se levantaron y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer holocaustos sobre él, como está escrito en la ley de Moisés, hombre de Dios.


En un sentido espiritual, el Altar representa el sacrifico de Jesús en la cruz.  Nuestro primer paso de fe es creer que Jesús murió por nuestros pecados.  Si creemos, seremos salvos.

Cuando el Altar ya estaba levantado, no sólo comenzaron a hacer los sacrificios diarios (heb. Korban Tamid), sino que también comenzaron a celebrar las fiestas, que nos hablan del Plan de Redención de Dios.  También guardaron las lunas nuevas, que marcan el inicio de los meses bíblicos.  Así se conectaron con los tiempos de Dios.


LOS CIMIENTOS
Los retornados comenzaron a ofrecer sacrificios en Rosh Hashaná (lit. Cabeza del Año, que es la Fiesta de las Trompetas).  Pero había un problema…
(Esdras 3:6)  Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos al SEÑOR, pero los cimientos del templo del SEÑOR no se habían echado todavía.

Al principio, sólo levantaron el Altar de los Sacrificios, pero faltaba el resto del Templo, incluyendo los cimientos.

De igual forma, nuestra vida cristiana comienza en el Altar, creyendo en el sacrificio del Cordero de Dios.  Pero esa confesión de fe es tan sólo el principio de la Redención.  Luego deben establecerse los cimientos de la fe, que se aprenden estudiando la Palabra de Dios, orando y congregándose. 

No fue sino hasta el año segundo de su llegada a Jerusalén cuando comenzaron a edificar los cimientos del Templo.  Quienes activaron la obra fueron los líderes espirituales.
(Esdras 3:8)  Y en el segundo año de su llegada a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Josadac, y los demás de sus hermanos los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén, comenzaron la obra y designaron a los levitas de veinte años arriba para dirigir la obra de la casa del SEÑOR.


OBSTÁCULO EN EL CAMINO
Finalmente estaban edificando los cimientos del Templo, cuando algo los detuvo…
(Esdras 4:4-6)  Entonces el pueblo de aquella tierra se puso a desanimar al pueblo de Judá, y a atemorizarlos para que dejaran de edificar;  (5)  y tomaron a sueldo contra ellos consejeros para frustrar sus propósitos, todos los días de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Darío, rey de Persia.  (6)  En el reinado de Asuero, al principio de su reinado, escribieron una acusación contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.

¿Cómo reaccionó el pueblo de Dios? 
(Esdras 4:24)  Entonces cesó la obra en la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia.

Ante la primera prueba, el pueblo se dio por vencido.  Pensaron que era muy difícil.  Por lo tanto, en lugar de construir el Templo, comenzaron a edificar sus casas, levantar sus negocios y dedicarse a hacer sus propias cosas.  

Lo mismo nos puede pasar a nosotros.  El enemigo va querer interrumpir nuestro crecimiento, poniéndonos obstáculos o distractores.  Muchos caen en la trampa; en lugar de edificar su vida espiritual, regresan al mundo a levantar sus negocios, relaciones e intereses personales. 

No hay duda que Dios quiere que prosperemos, pero antes de lo material viene lo espiritual. 
(Mateo 6:31-33)  Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?"  (32)  Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.  (33)  Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(3 Juan 1:2)  Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud.

Si edificamos la vida espiritual, vendrá detrás la bendición material. 

Mañana veremos lo que Dios piensa acerca de la pausa en la edificación del Templo…



Oremos…
Creo en ti, Yeshua (Jesús), cuyo sacrificio en la cruz me ha librado de la muerte eterna.  Tú eres mi Señor y Salvador, y ahora quiero vivir para Ti.  Sobre este fundamento de fe, quiero edificar mi vida espiritual y crecer en Ti.  Señor, enséñame a vivir según Tu voluntad.  

No quiero quedarme en Babilonia.  Quiero regresar a las sendas antiguas, y sintonizarme a Tus Tiempos, que no son los nuestros.  Quiero hacer Tu Voluntad, y no la mía.  Porque Tus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos, y Tus caminos mejores que los nuestros.

Señor, buscaré Tu Reino como mi prioridad, y haré las cosas como Tú mandas.  Confiaré que Tú me añadirás todo lo que necesite, y prosperaré en todo así como prospera mi alma. Ayúdame a no desviarme ni a distraerme de Tu propósito.  Amén.

[Isa. 55:8-11; Mat. 6:31-33; 3 Juan 1:2]

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